Datos sobre la termorregulación durante el ejercicio

El ejercicio tiene dos grandes efectos en el requerimiento de nutrientes: tenemos un aumento en el gasto energético y tenemos un aumento de la rata de pérdida de agua a través del sudor. Los atletas deben aumentar el consumo de sustratos energéticos (carbohidratos, proteínas y grasas) y el consumo de fluidos, pero aún así se sabe que el atleta promedio no come ni bebe lo suficiente. Peor aún, el atleta no consume lo que necesita en el momento debido, lo que afecta negativamente tanto su composición corporal, como su rendimiento deportivo.

Dada la tremenda cantidad de calor que debe ser disipada durante el ejercicio a través de la evaporación del calor, los atletas deben desarrollar estrategias que logren mantener su hidratación. Fallar en este campo da como resultado la disminución del rendimiento deportivo y puede llevar a tener un golpe de calor.

La regulación de la temperatura se da por el balance que existe entre la producción de calor y la remoción del mismo. Cuando el cuerpo se termorregula correctamente, existe un balance perfecto del calor que se produce y se deshecha, y la temperatura corporal es mantenida. Los dos principales sistemas para disipar el calor durante el reposo son la radiación a través de la piel y el aumento de la producción de sudor. Estos dos sistemas constituyen el 85% de la pérdida de calor cuando una persona está en reposo, pero durante el ejercicio, virtualmente todo el calor ocurre a través de la evaporación del sudor.

Los músculos en movimiento demandan mayor flujo de sangre para obtener los nutrientes y también para deshacerse de los residuos metabólicos, pero al mismo tiempo hay una necesidad de que la sangre fluya hacia la piel para aumentar la tasa de sudoración. Si el atleta tiene un bajo volumen sanguíneo, uno o los dos sistemas falla, con la consecuente reducción del rendimiento deportivo.

Datos interesantes a conocer:

1. El ejercicio intenso puede producir en media hora 20 veces más calor que el producido en reposo.

2. Sin medios eficientes para remover este exceso de calor, la temperatura corporal tiene el potencial de ascender en 1 grado C por cada 5 minutos de actividad intensa.

3. El ser humano puede sobrevivir con una temperatura corporal de 43.3 grados C.

4. Dicho esto es bueno saber que un atleta mal hidratado puede sufrir de golpe de calor con solo 57 minutos de iniciada la actividad.

5. Por cada 30 minutos de actividad intensa un atleta promedio puede producir 450 Calorías extras de calor que tiene que disipar. Un mililitro de sudor, disipa 0.5 Calorías. Esto quiere decir que el atleta perdería 900mL de agua en el sudor para disipar este calor.

6. Dicho esto, en una hora de actividad intensa, un atleta promedio pierde aproximadamente 1.8 litros de agua.

 

Ningún nivel de hipohidratación es aceptable para poder alcanzar óptimo rendimiento y es por esto que cada atleta debe preocuparse por tener una buena estrategia de rehidratación. El problema es que la mayoría de los atletas solo toman cuando tienen sed, y la sed es un estímulo tardío que ocurre solamente después de perder 1 a 2 litros de agua corporal. Idealmente, el atleta debe desarrollar una estrategia para nunca llegar a sentir sed. Generalmente, esta estrategia se desarrolla determinando cuanto fluido es perdido por el atleta durante el ejercicio y optando por tener un horario para rehidratación, lo que típicamente se traduce en 3 a 8 onzas de fluidos cada 10 a 15 minutos de actividad.

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