¿DETOX?

A ver, detox quiere decir “desintoxicación”. Quiere decir que el que no hace detox’s esta… ¿TOX? ¡Tampoco así!

 

Si buscamos qué es una “dieta detox” en google nos encontraremos con una serie de respuestas muy variables. La más famosa en Panamá es la de “juicing”. En teoría una dieta detox debe hacerle como un reset al cuerpo y eliminar toxinas. Ahora bien, un cuerpo sano es perfectamente capaz de eliminar toxinas por procesos fisiológicos que existen desde su creación, pero no estoy escribiendo esto para darle plomo a ningún tipo de dieta, sino más bien para aclarar lo que es para mí, Etty Turgman, un detox de verdad. Para no dejar el tema del juicing inconcluso me limitaré a decir que tiene su aplicación para la buena salud si, y sólo si, estamos hablando de VEGETALES. Todas las frutas, a excepción de unas cuantas (digamos los frutos del bosque, la maracuyá y el limón), están llenas de azúcar y lo único que lograrás tomando jugos 8 veces al día es hacer que tu azúcar en sangre si dispare 8 veces al día y por consiguiente, tu páncreas tendrá que segregar insulina a cada rato, poniéndote en un perpetuo estado de acumulación de grasa.

 

Pero, ¿qué es para mi un “detox”?

 

Vivimos en un mundo cada vez más estresante. El estrés puede medirse con marcadores de inflamación en sangre. Es decir, se puede diagnosticar igual como se puede diagnosticar una diabetes (un poco más complejo, pero sí). Para mí, una dieta “detox” es llevar una alimentación que disminuya al mínimo los niveles de inflamación en sangre, disminuir el estrés y, por consiguiente, una vez logrado un estado de inflamación mínima, el cuerpo es capaz de funcionar con eficiencia y utilizar la energía que le proporcionamos a través de la alimentación de una manera eficiente.

 

No enmascarar síntomas. Engordar sin control es un síntoma. Quizá hoy día es síntoma de muchas cosas diferentes. Quizá es síntoma de algo que aun no conocemos. Lo que sí sabemos, es que la obesidad es causa y/o efecto de casi todas las enfermedades crónicas no transmisibles y de un gran número de enfermedades autoinmunes.  Matarte de hambre te hará perder peso pero, ¿sabías que este comportamiento pone a tu cuerpo en estrés? Sólo tomar jugos todo el día te hará perder peso, pero, ¿sabías que comer azúcar todo el día te mantiene inflamado todo el día? El estrés engorda por diversos mecanismo y no lo digo yo. Lo avala un mundo de artículos publicados sobre el tema en revistas científicas. Entonces, ¿cuál es esta “dieta antiinflamatoria” de la que hablo?

 

El “Protocolo de Autoinmunidad”

 

Para empezar si lo van a buscar en google van a encontrar un montón de referencias del Protocolo de Autoinmunidad “Paleo”. Este protocolo existe antes que el movimiento Paleo la adoptara (solo aclarando). A grosso modo, este protocolo busca acompañar una suplementación específica (probióticos, enzimas digestivas y omega 3) y ejercicio de baja intensidad (caminar, yoga, pilates), con alimentos que no causan inflamación al tracto gastrointestinal (TGI). Resulta que el TGI es lo único en nuestro interior que tiene contacto con el ambiente exterior y su primera línea de defensa son los PROBIÓTICOS. Si tu TGI está inflamado, todo tu estás inflamado y tu cuerpo se estresa. Puede que no lo sientas porque la reacción es leve, pero con el tiempo aumenta y de repente un día te levantas con síndrome de colon irritable o reflujo y crees que pasó de un día para otro, pero no es así. Acto seguido (un par de años después) no entenderás porque ahora comes como antes y haces más ejercicio y no paras de subir de peso.

 

Me desvío. El protocolo de autoinmunidad introduce los suplementos mencionados y consiste en una dieta de eliminación de 3 semanas. Luego de las tres semanas, debes ir reintroduciendo los alimentos eliminados y observando la reacción de tu cuerpo. Lo que antes no sentías, lo sentirás con una pequeña cantidad del alimento estresante. Al final, tu dieta antiinflamación no se parecerá para nada a la dieta antiinflamación de tu vecino y esto explica porqué, por ejemplo, para gastritis a unos les cae mal una cosa y a otros, otra. El protocolo elimina todo lo altamente inflamatorio: maíz, soya, gluten, lácteos (por la caseína, no por la lactosa) y la familia de las solanáceas: pimentón (y todas las especias derivadas: paprika, cayenne, pimienta, etc), berenjenas, tomate y papas. De paso sacan el huevo y las nueces al principio. Los paleo sacan los granos, pero el protocolo de autoinmunidad deja las menestras si las dejas en remojo y las germinas, el arroz blanco, la yuca, el plátano y la quinoa, en pequeñas cantidades.

 

Hacer este protocolo 70% bien; porque digamos que jamás eliminarás el maíz que come la vaca hoy día o el salmón de granja altamente inflamatorio, ha dado resultados IMPRESIONANTES en mis pacientes. Impresionantes no solo porque no nos enfocábamos en la pérdida de peso, que dicho sea de paso logramos superando expectativas, sino porque los síntomas que no cesaron con medicina tradicional, cesaron al final del protocolo. No solo eso, los déficit de músculo consecuencia del aumento de estrés empezaron a desaparecer como si la persona estuviera haciendo ejercicio de fuerza y la grasa empezó a bajar como con ningún dieta hipocalórica que haya aplicado en mi consulta.

 

Si esto no es un detox, no se que lo es. No es fácil. Especialmente el desayuno. Pero definitivamente que disminuir el nivel de inflamación en el cuerpo nunca puede ser malo. Recomiendo hacerlo 2 veces al año a menos que tengas una enfermedad autoinmune, en cuyo caso te tocará hacerlo de por vida. Solo recuerda buscar la supervisión de un nutricionista para que el proceso se dé de la mejor forma posible.

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